Este artículo analiza la primera secuencia paródica de la trilogía humorística de Enrique Jardiel Poncela en la que el autor nos brinda una lectura irónica de la escena central de El amante de lady Chatterley. Valiéndose de las reflexiones de Ortega y Gasset sobre la deshumanización del arte y recuperando la estética del cine mudo burlesco, el autor inserta un trío de fantoches en un decorado voluntariamente estilizado y artificial para vaciar de su contenido dramático y lírico la famosa novela de D.H. Lawrence.